Archives

  • 2018-07
  • 2018-10
  • 2018-11
  • 2019-04
  • 2019-05
  • 2019-06
  • 2019-07
  • 2019-08
  • 2019-09
  • 2019-10
  • 2019-11
  • Es evidente con todo su

    2019-06-12

    Es evidente, con todo su boato, que el Corpus participa en la semántica sagrada de la celebración barroca: una ostentosa exhibición de lujo simbólico que parece insinuar, en el desperdicio de ritual y significados, en la continuidad enajenante de una metáfora explotada al máximo, el sentido sacrificial conmemorado en ella. Si la fe creía propiciarse mediante la amplia exposición exaltada de sus principios, al despilfarro con que se desfilaba se le encargaba la misión estratégica de suspender Y27632 Supplier la audiencia, de captar su atención admirada, pero también de disuadir de cualquier intención crítica, de eliminar disidencias y reparos frente a un sistema que exhibía sus convicciones tan masivamente.
    II. Sobre esta condición de convocatoria plural, a veces derivada en furiosa competencia de ornato y porte, dejó plástico testimonio la maravillosa serie de telas que, bajo el arzobispado del madrileño Diego de Mollinedo y costeada merced a la contribución de varios donantes, encargó la iglesia de Santa Ana para colgarla en sus paredes hacia 1675. En aquellas escenas pintadas, incas, cañaris, chachapoyas y etnias del entorno cuzqueño conviven con los nuevos mestizos, la población de procedencia africana y los españoles residentes. Las diferencias en rostros y complexiones, la variedad de armaduras y túnicas, los colores diversos de los uncus nativos, el contraste de las plumas irisadas en los tocados indígenas con el negro del hábito agustino, el sol dorado del pectoral inca, las casullas sacerdotales y la diversidad hermosísima con que la mascaipacha (con la borla y la corona) marcaba el linaje de los reyes conquistados conforman un complicado código visual cuyas claves, hoy perdidas, vuelven difícil la completa comprensión del multitudinario paisaje. Pero los pintores deben haber estado interesados en comprobar esta diversidad de público, cuando señalaron en las caras de sus retratados el tono de la sangre mulata o la palidez lechosa de la dama criolla, dentro de una escala de edades, clases, posiciones y razas menos cohesionada y armónica de lo que en principio pudiera suponerse. Y aunque los desfiles de reyes incas estaban perfectamente tipificados y no representaran una novedad, en este caso resultaban especialmente adecuados por mostrar la sumisión de todos los cuerpos (nobiliarios y serviles, autóctonos y españoles) a radiometric time la representación comulgada de un Cristo que se entrega a los creyentes de la for -ma y figura más extrema posible. De hecho, antes que la cristalización de una situación histórica, los lienzos se dividen entre diversas argumentaciones, “hablando densamente en diversas lenguas”, y se declinan como una gramática en proceso, una sintaxis abierta de yuxtaposiciones no resueltas o como paradigmas de rasgos diacríticos que funcionan desde su complementaria confrontación. Lo religioso se define en su oposición a lo profano; lo castellano frente a lo nativo; la nueva fe en contraste con las resistencias idolátricas; el poder civil contra el religioso; los corregidores versus los obispos; la nobleza inca en oposición a los pueblos preincaicos sojuzgados por ella; individualidades contra gremialismo: todo reunido bajo un misterio que pretende la universalidad de su mensaje.
    III. Así pues, nos encontramos ante una fiesta obligatoriamente integradora y vertebrada en torno a una conmemoración ecuménica cuyo sentido es la institución urbi et orbi de la Eucaristía, regalo de Cristo a la comunidad general de los creyentes que la celebraban como ninguna otra en el espacio religioso americano, subrayándola tanto dentro del calendario que Francisco de Ávila no puede resistirse a comentarla dentro del sermón que le dedica. Muy por encima de las demás, los cristianos en todos lo pueblos se alegran en Corpus y “limpian las calles, visten las paredes, hazen altares, echan flores por el suelo, tocan las trompetas, repican las campanas y adornan las Iglesias”: “[…] i todos hombres i mugeres se visten sus ropas i vestidos nuevos, sazonan sus comidas; i de los demas pueblos se congregan en este. Suenan danzantes y las mozuelas hazen cachuas i todos van en la procession lleuando sus Santos, i dan de comer o combidan los huéspedes”.